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Siria tiene una distancia
máxima de este a oeste de 830 km y de 740 km de
norte a sur. A lo largo de la costa mediterránea
(193 km), se extiende una estrecha llanura que
penetra 32 km hacia el interior. Paralela a esta
llanura se encuentra el Yebal an-Nusayriyah,
una estrecha cordillera de montañas y colinas,
al sur de la cual y a lo largo de la frontera
con el Líbano, están las montañas del Antilíbano,
donde se localiza el monte Hermón (2.814 m), el
punto más alto del país.
La
cordillera del Antilíbano va disminuyendo al internarse
en la región ondulada de los Altos del Golán
(invadidos por Israel en 1967 durante el transcurso
de la Guerra de los Seis Días) en la zona suroccidental
de Siria. La mayor parte del resto del país la
ocupa una meseta que está dividida en el noreste
por el valle del río Éufrates (conocido en Siria
como al-Furat). La superficie de la meseta situada
al norte del Éufrates conforma la llanura de al-Jazirah
y la meseta semicircular del sureste es el desierto
Sirio.
El Éufrates, el río más largo de Siria, fluye
diagonalmente atravesando el país desde Turquía
en el norte hasta Irak en el este. El segundo
río más largo, el Orontes, nace en la parte libanesa
de las montañas del Antilíbano y se dirige hacia
el sur a través del oeste de Siria hasta alcanzar
Turquía.
Las Cruzadas:
Cruzadas, expediciones militares
realizadas por los cristianos de Europa
occidental, normalmente a petición del Papa, que
comenzaron en 1095 y cuyo objetivo era recuperar
Jerusalén y otros lugares de peregrinación
en Palestina, en el territorio conocido por los
cristianos como Tierra Santa, que estaban
bajo control de los musulmanes. Los historiadores
no se ponen de acuerdo respecto a su finalización,
y han propuesto fechas que van desde 1270 hasta
incluso 1798, cuando Napoleón I conquistó Malta
a los Caballeros Hospitalarios de San Juan de
Jerusalén, una orden militar establecida en esa
isla durante las Cruzadas.
El vocablo cruzada (de ‘cruz’, el emblema
de los cruzados) se aplicó también, especialmente
en el siglo XIII, a las guerras contra los pueblos
paganos, contra los herejes cristianos y contra
los enemigos políticos del Papado. Por extensión,
el término se emplea para describir cualquier
guerra religiosa o política y, en ocasiones, cualquier
movimiento político o moral. Así,
en España, los alzados contra el gobierno republicano
en 1936 pronto denominaron a la guerra iniciada
por ellos mismos (1936-1939) Cruzada, por considerar
que su objetivo era vencer el ateísmo.
El Castillo:
Castillo, vivienda fortificada
del rey o de un señor feudal y de los miembros
de su corte, habitual durante toda la Edad
Media. Durante este periodo, Europa se encontraba
en constante pie de guerra, de modo que se hizo
necesaria una construcción capaz de resistir los
ataques y los asedios (ver Fortificaciones).
Además
de servir de refugio para el rey o el señor y
sus gentes, los castillos también cumplían otros
cometidos, como prisión, custodia de riquezas,
arsenales de armamento y máquinas de guerra o
centros de administración local.
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